lunes, 1 de marzo de 2010

UNA POESIA QUE MUESTRA LO QUE CREO

Para muchos quizás sea esta una poesía un poco distinta, pero en este poema expreso lo que creo: Creo en Dios y creo en la evolución.
También expreso en lo que no creo: No creo en una obra creativa acabada en seis dias (aunque estos días sean tan sólo una alegoría).
Creo fírmemente que la obra se ha de acabar cuando ya nadie más quede por morir.
Para ustedes.

EGOGENESIS


Oscuridad untosa,
del cosmos no creado,
sin espacio,
ni tiempo,
ni limites deseables.
Existo, sólo en la voluntad preexistente,
y sin embargo,
miro a través de mis cuencas,
vacías de formas y substancias,
y observo
la nada hecha todo,
porque todo es sólo nada,
y oigo
el sonido no nacido,
y palpo
el corazón incandescente,
latiendo
en la infinitesimal medida
cósmica cardiaca,
y . . .
explota !

Ha creado


Todo se ha parido,
todo ha comenzado su final,
lo que era ya no es,
nunca más
dejará de haber
un hoy y un ayer,
- del mañana no hay certeza -
pero si un hoy
sin después.
Todo gira
y me deja,
corre,
no camina,
hacia un lugar exacto,
en un tiempo exacto,
buscando cumplir
un trazo inacabado
que me incluye
sólo en la idea arcana
del futuro que no llega.
Sólo jirones de colores
componiendo el telar
de mi destino.

Y hubo una luz,
y un pensamiento.
Día primero.


Mano labriega
que junta materia
de un puzzle sideral,
mientras se enfría
el corazón de fuego
de la infernal urdimbre.
Soles que no lo saben,
semillas calientes
hundidas en el campo fértil
del espacio que ya nació.
Tu convulsión liberta,
tu espasmo materno,
alumbrará a los hijos,
que albergaran a mis hijos,
cuando yo,
que aún no vivo,
ya no esté más.

Y hubo una sombra,
y un dolor.
Día segundo.


Expresión polícroma
del plástico galáctico,
tela negra,
tensa,
infinita
y silenciosa,
donde el berrido gutural
no agita un oído,
porque nada se oye,
porque no está.
Ballet imposible
que miro extasiado,
cúmulos
bailan por mi,
nebulosas,
bailan por mi.

Y hubo una expresión,
y un artista.
Día tercero.


Carrusel gigante,
loco,
incontable,
compuesto por millones de intenciones,
proto hogares
que se construyen
para mi,
para tantos más,
para cuántos más ?.
No veo mi lugar,
lo adivino,
lo presiento,
lo percibo vinculado,
indivisible,
a mi camino,
lo sé girando
en torno al eje
esférico y caliente.
Quiere nacer.

Y hubo una esperanza,
y un sueño.
Día cuarto.


Terrón oscuro,
agitado y nervioso,
vapor y fuego,
aguas calientes
que quieren vivir,
no ya,
tal vez mañana.
Célula activa,
informe
desde la estética,
impecable
y espléndida
por tu destino.
Vulcano y Dante
van perdiendo su vigor.
El vientre acuoso,
de la madre
que era estéril,
alberga una hija,
que ya no es una,
que ahora
es dos.
La vida comenzó.

Y hubo un plan,
y se cumplió.
Día quinto.


Hay un viento fuerte
que agita el árbol,
enorme,
férreo,
casi pétreo
por su final.
Me entremezclo en la madera,
y la tierra,
y lato acompasado
en el músculo titán
del ovíparo primitivo.
Soy todo
en todos,
porque anido
en el espacio volitivo
de aquel que crea,
y recrea,
pensando en mi.

Y hubo un bramido ancestral,
y un cielo, y una flor.
Día sexto.


Un seno de mujer
mana leche por primera vez.
Chispa infinita,
y eterna,
reflejo del Creador.
Pude saberme,
porque te supe,
porque desde siempre estuviste
abrazado a mi,
en la cuna genial,
de aquel que nos pensó.
Cómo puede descansar
ante la obra no acabada ?
Hasta que el último
que ha de nacer
no muera más,
la medianoche del día siete,
no habrá de llegar.

Y hubo un hombre,
y un amor.
Día de hoy.

                                                   Daniel Lencinas

1 comentario:

  1. Hola Walter, si sólo hubieras escrito "aquel" con mayuscula en la linea "de aquel que nos creó" estaría coincidiendo totalmente con tu pensamiento.¡Muy buena la poesía"
    Lidoro
    el de La Plata

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